Dios es amor

Ama al Señor tu Dios de todo corazon, y con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

Dios prospera. Solo obedezca mi al ma

Deuteronomio 28:

1Y será que, si oyeres diligente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te pondrá en alto sobre todas las naciones de la tierra; 2Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, cuando oyeres la voz de Jehová tu Dios.

3Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.

4Bendito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y el fruto de tu bestia, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.

5Benditas serán tu canasta y tu artesa.

6Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.

7Jehová hará que los enemigos que se levantan contra ti sean derrotados delante de ti; por un camino saldrán contra ti y por siete caminos huirán de delante ti. 8Jehová mandará que la bendición sea contigo en tus graneros y en todo aquello en que pongas tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. 9Jehová te confirmará como un pueblo santo para sí, como te ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. 10Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán. 11Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, y en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que juró Jehová a tus padres que te había de dar. 12Y Jehová te abrirá su buen depósito, el cielo, para dar lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no tomarás prestado. 13Y te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola: y estarás encima solamente, y no estarás debajo; cuando obedecieres a los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas. 14Y no te apartes de todas las palabras que yo os mando hoy, ni a derecha ni a izquierda, para ir tras dioses ajenos para servirles.

Agua viva, gratuita y verdadera es Jesús. Por Él todo fue hecho

Evangelio según Juan 4

Respondió Jesús y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías a Él, y Él te daría agua viva. La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y su ganado? Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua volverá a tener sed, pero el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que yo no tenga sed, ni venga acá a sacarla. Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. La mujer le dijo: Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; pues también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren.

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Jesús, nos hizo hijos de Dios












El unigénito hijo de Dios, el cordero de Dios, quien quita el pecado del mundo, el mesías, el enviado de Dios, puro, sin mancha vino a hacerse como uno de nosotros. A padecer como uno de nosotros, a nacer, vivir, crecer, ministrar en la mas pura humildad. Y a entregarse por nosotros a la peor muerte, la que nos pertenecía a nosotros, para libertarnos.
Así vino, dejando Su trono en los cielos, a éste mundo a nacer de una virgen y a cumplir el ministerio dado por el Padre: Anunciar la salvación, dar su vida para pagar la gran deuda del hombre pecador, vencer a la muerte, ascender a los cielos, hasta Su regreso a buscar a Su amada (la iglesia de Cristo).

Aquél era la Luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo.

Todos y cada uno de nosotros puede recibirle. Recibir Su luz redentora. Cada uno puede entregar su vida para recibir la Vida. Y vida en abundancia.
No importa nuestra condición, pues a eso vino a dar luz a las tinieblas. A salvar y rescatar lo que estaba perdido.

En el mundo estaba, y el mundo por Él fue hecho, pero el mundo no le conoció.

Cuando vino, unos fueron indiferentes. Otros intentaron matarlo, sin entender a que venía. Unos pocos alabaron a Dios y otros menos vinieron a adorar al Salvador.
Lo mismo sigue ocurriendo hoy.
Ya se ha difundido Su santo nombre, Su evangelio de paz y salvación en todo el mundo. No obstante, solo unos pocos le adoran en espíritu y en verdad. Unos pocos le conocen y le aman.
Y El sigue amando como al principio.

Y en aquel tiempo:
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

El pueblo escogido de Dios, en su mayoría, no le reconoció. No atendió a los profetas y no distinguió en El la deidad. Siguió esperando que Siloh venga, y se cumplió lo que profetizó Jacob acerca de Judá y todo aconteció, según estaba escrito. Y se extendió la salvación a los gentiles, utilizando para tan delicada misión al apóstol que vino a cubrir el vacío. Un judío de pura cepa. Saulo de Tarso. Pablo.

Y en éste tiempo sigue viniendo. Sigue estando. Y pocos le reciben. Recibirlo en el espíritu, no en la figuración religiosa. Recibir a cristo y con El a Su santidad.


Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

Que hermosa heredad.
Cuanta felicidad nos llegara la noticia de que alguien poderoso, rico, nos ha adoptado y recibimos de él herencia, sin merecerla, sin haber hecho méritos; ¿No nos sentiríamos felices, no expresaríamos esa gratitud?


Bueno alma querida que aceptas a Jesús. Alaba, alégrate, exalta Su nombre. Goza en el espíritu. Eres llamado Hijo de Dios y por consecuencia, coheredero de la gloria en el reino de los cielos.

Jesús, el salvador de mi alma


Con mayor fuerza que en otros tiempos el hombre se afana por la búsqueda del llamado "bienestar" material y físico.
Es una era donde la vanidad y la ambición son moneda mas que corriente. Hasta en muchas denominaciones que se dicen cristianas se predica el: Tu puedes, Hoy es el tiempo. Cumple tus sueños. Ten fe que Dios da todo.
Mas todo referido al bien estar humano y lo que se ve o lo de éste siglo. Una prédica de lo simpático y lo que atrae.
Pero El nos pide que prediquemos el evangelio de salvación. El de santidad y vida eterna.Cristo dio su propia vida para darnos eternidad y gloria junto a Él.
Primero salvar nuestra alma.
Lo importante. Aquello que no se ve, pero trasciende.
Claro que con Él también Dios nos dará todas las cosas. Las que nos convengan (si estamos en gracia).
Busquemos a Dios, para que a la hora señalada El busque nuestra alma.

Lucas Capítulo 12
13 Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. 14 Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? 15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. 16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. 17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? 18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; 19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

Detente, y considera las maravillas de Dios.

Ante esto también tiembla mi corazón, y salta de su lugar.

Oíd atentamente el estruendo de su voz, y el sonido que sale de su boca.

Debajo de todos los cielos lo dirige, y su luz hasta los fines de la tierra.

Después del estruendo ruge su voz, truena Él con la voz de su majestad; y aunque sea oída su voz, no los detiene.

Truena Dios maravillosamente con su voz; Él hace grandes cosas, que nosotros no entendemos.

Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra; también a la llovizna, y al aguacero torrencial de su fortaleza.

Él sella la mano de todo hombre, para que los hombres todos reconozcan su obra.

Las bestias entran en su escondrijo, y se quedan en sus moradas.

Del sur viene el torbellino, y el frío de los vientos del norte.

Por el soplo de Dios se da el hielo, y el ancho de las aguas es confinado.

Regando también llega a disipar la densa nube, y con su luz esparce la niebla.

Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, para hacer sobre la faz del mundo, en la tierra, lo que Él les mande.

Unas veces por azote, otras por causa de su tierra, otras por misericordia las hará venir.

Escucha esto, Job; Detente, y considera las maravillas de Dios.

¿Sabes tú cuándo Dios las pone en concierto, y hace resplandecer la luz de su nube?

¿Sabes tú las diferencias de las nubes, las maravillas del Perfecto en sabiduría?

¿Por qué están calientes tus ropas cuando Él aquieta la tierra con el viento del sur?

¿Extendiste tú con Él los cielos, firmes como un espejo sólido?

Muéstranos qué le hemos de decir; porque nosotros no podemos ordenar nuestras ideas a causa de las tinieblas.

¿Será preciso contarle cuando yo hablare? Por más que el hombre razone, quedará como abismado.

Y ahora no se puede mirar la luz esplendente en los cielos, luego que pasa el viento y los limpia,

viniendo de la parte del norte la dorada claridad. En Dios hay una majestad terrible.

Él es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder; y en juicio y en multitud de justicia no afligirá.

Lo temerán por tanto los hombres: Él no estima a ninguno que se cree ser sabio de corazón.
Job 37

La paz del Señor sea contigo

"La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo."

 Dijo el Señor. Con autoridad y amor.

 El hombre, cualquiera sea el tiempo que viva anhela paz. Y el hombre ha tratado de buscar paz, muchos han trabajado y luchado por conseguirla. Pero todo lo que el hombre consiga es insuficiente en ese sentido. Esa paz de los hombres es la "no violencia", el "no conflicto", la "no guerra". Mas Cristo va mucho más allá. Solo el va mas allá en todo, pues todo en Él fue creado. Dice Jesús: La paz os dejo. La paz. No hay otra. El estado precioso en que un alma reposa confiadamente en los brazos de Su Señor y Dios. En los brazos de Su padre. La paz os dejo. Categóricamente expresado de los labios de quien tiene toda potestad. Y agrega: Mi paz os doy. Para que no queden dudas. Por si en nuestro entender ambiguo y poco profundo no alcanzamos a descifrar esa contundencia de la frase precedente, donde deja en claro que es la verdadera, única y anhelable paz la que nos deja por medio de Su Santo Espíritu, dice ésto. Mi paz. La paz de Jesucristo. La Paz que sobrepasa todo, como dice Pablo en su carta a los Filipenses 4:7. Esa paz que sobrepasa la mas terrible tempestad, la que apaga la duda y el temor, la que da seguridad de plena vida en El. Por eso la aclaración: No como el mundo la da. No como los líderes de ésta tierra corrupta que no tiene forma de alcanzar semejante plenitud en estado celestial. No hay forma de comparar una cosa con la otra, y solo quien ha podido experimentar el poder de la paz de Cristo en su vida puede comprenderlo.

Podrán arreciar tormentas, dolores, pérdidas, desilusiones, muertes -Todo lo que el hombre pasa-, pero si confiamos en El habrá paz en el alma. ¿Hay problemas? Si los hay. El mismo dijo que tendríamos aflicciones en el mundo, mas también aclaró: "Yo he vencido al mundo". El es todo poder, todo amor y consuelo. Por ello es menester para nuestro ser escucharle diciéndonos: "No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo." La gloria sea al Señor. Como tener miedo y turbarse, si el toma cuidado de nosotros. Si el nos consuela y sostiene. Si en El se sustentan todas las cosas. Si en Su abrazo hallamos descanso. Si en Su palabra hay vida. Si en su muerte está nuestra vida.

 Busque mi alma esa paz. Y la busque en el verdadero creador de esa paz. Jesús. El nos ama. Por ello nos habla así. Y en esa porción de Juan 14 nos habla de promesas gloriosas. Promesas fieles y verdaderas que nos llevan a ver las gloria venideras de los hijos amados de Dios. Esas mismas son poder en nuestras vidas. Un poder que nos asegura paz constante y nos lleva a sostener nuestra vida en lo que es realmente importante. Lo que no se ve. Lo que trasciende y es eterno. Dios te bendiga.

 Paz de nuestro Señor Jesucristo.


Arrepentíos, dijo el Señor, que el Reino de los cielos se ha acercado. Y agrega el Espíritu que queda poco tiempo. Es que los tiempos se acortan por amor a los suyos, como nos fuera ya anunciado. ¿O no vivenciamos como se suceden los días y meses como meras hojas del calendario que giran impulsadas por l viento? Pero se demora Su venida, también, por Su misericordia, para que todos los escogidos puedan alcanzar la salvación de sus almas. Porque muchos dirán: Hace mucho se habla de Su venida y aún esperamos. Amén esperad que ya todo cumpliéndose está. Arrepentíos que pronto vuelve Jesús a levantar a Su iglesia, la amada esposa. Y a limpiar Su era, separando la paja del trigo. Arrepentíos que aún ha oportunidad de ser hallado trigo. Arrepentíos que hay fiesta en el cielo. Amén

La manifestación del amor de Dios que envía a Su Hijo

Mediante el nacimiento de Jesús comienza a gestarse la llegada de la salvación para nuestras almas, dando paso así a la gracia de Dios que viene con Jesús. Gracia plena que salva y da vida. ¡Gloria a Dios! Lucas2:1
Y aconteció en aquellos días que salió un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. 2Este empadronamiento primero fue hecho siendo Cirenio gobernador de Siria. 3E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. 4Y José también subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; 5para ser empadronado con María su esposa, desposada con él, la cual estaba a punto de dar a luz. 6Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. 7Y dio a luz a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. 8Y había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. 9Y he aquí, el ángel del Señor vino sobre ellos, y la gloria del Señor los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor. 10Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. 12Y esto os será por señal; hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. 13Y repentinamente fue con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan a Dios, y decían: 14Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres. 15Y aconteció que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado. 16Y vinieron aprisa, y hallaron a María, y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17Y al verlo, hicieron notorio lo que les había sido dicho acerca del niño. 18Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. 19Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. 20Y se volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.

Año Nuevo. ¿Miramos para atras?


Dice la palabra de Dios:
No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. Is 43:8
A veces nos quedamos masticando los errores y dolores pasados. Nos amargamos en los recuerdos y las nostalgias del año que se va. En este suelo de tierra tomamos esta medicion del tiempo. Pero Dios nos enseña a vivir sobre seguro. El día a día. El hoy cuenta. El pasado ya no se puede revertir y el mañana pertenece al Señor. Que podamos basar nuestra vida en el Señor y Su santa palabra. Vivamos el tiempo que nos presta por amor y misericordia y escuchemos Su promesa que nos dice:
He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Is. 43:19
Nuevas y bellas cosas esperan llegar a nuestras vidas si dejamos que Sus manos obren en nuestro ser. Dios lo promete. Y lo cumple.
En este suelo el tiempo se va. Pero no olvidemos que hay una eternidad esperandonos:
Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1º Juan 2:17
Que tengamos una ño lleno de las cosas del cielo. Lleno de Dios en el nombre de Jesucristo bendito.

Un año que se va y otro que llega. Es la rueda de nunca acabar...Hasta el día final. Cuanto genera esta despedida/bienvenida del tiempo.
¿Has tomado conciencia de que se llega a 2.012, y como se llega a el? Es contando los años desde el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.
El salvador vino al mundo dejando su deidad de los cielos para salvar a todo aquel que en El crea. Cuantos de nosotros hemos pasado de un año a otro sin tomar siquiera en cuenta, que es a partir de ese hecho tan particular en la vida de la humanidad que se cuentan los años.
Dios nos permita meditar en ello. Nos permita reconocer la grandeza de Su amor. La oportunidad de cada momento para que lleguemos a esa promesa de un cielo nuevo y una tierra nueva.
En el devenir de los días nos encontramos con miles de situaciones que nos alejan de Dios. El mundo y sus pompas nos afectan en la relación con nuestro creador y nuestro salvador.
Sea pues, esta oportunidad, una puerta que se abra hacia una reconciliación sincera con quien tanto nos amó. Y este 2.012 sea una etapa llena de Dios en nuestros corazones. Del único y eterno Dios. Porque es solo uno y esta en los cielos. Y te ama. Y te espera. Y estará esperándote en la primera oración de este año al dar la hora cero el reloj.
Habrás pensado en lo rápido que pasa el tiempo. Es tan fugaz la vida. Mas aun en este siglo donde se cumple la promesa de acortar los tiempos por amor de los Suyos hecha por Jesús de Nazaret. Es corto y se va. No dejes pasar este llamado. Abre tu corazón a Cristo y recibe Su santa paz. En Su nombre te deseamos un buen año.


Con el corazon: Mensajeros de Cristo מלכיך דמשיחא

Demos gracias a Dios por la prueba. Ella nos lleva a buscarlo de corazón

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos; para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en el cielo para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación que está lista para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros mucho os alegráis, aunque al presente por un poco de tiempo, si es necesario, estéis afligidos por diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro que perece, aunque sea probado con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra, en la manifestación de Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto; en quien creyendo, aunque al presente no le veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas. 1 Pedro 1:3-9

¿Quién es ésta que sube del desierto, Recostada sobre su amado? 
Debajo de un manzano te desperté; 
Allí tuvo tu madre dolores, 
Allí tuvo dolores la que te dio a luz. 
Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; 
Porque fuerte es como la muerte el amor; 
Duros como el Seol los celos; 
Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. 
Las muchas aguas no podrán apagar el amor, 
Ni lo ahogarán los ríos. 
Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, 
De cierto lo menospreciarían. 

Cantar de los cantares 8:5-7

El cristiano fiel y verdadero cree para poder ver. Cree y verás

Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según el apóstol Juan cap. 20:

19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.

20 Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.
21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.
23 A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.
24 Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.
25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.
27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!
29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

SALMOS cap. 56

1 Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre;
Me oprime combatiéndome cada día.
2 Todo el día mis enemigos me pisotean;
Porque muchos son los que pelean contra mí con soberbia.

3 En el día que temo,
Yo en ti confío.

4 En Dios alabaré su palabra;
En Dios he confiado; no temeré;
¿Qué puede hacerme el hombre?

5 Todos los días ellos pervierten mi causa;
Contra mí son todos sus pensamientos para mal.

6 Se reúnen, se esconden,
Miran atentamente mis pasos,
Como quienes acechan a mi alma.

7 Pésalos según su iniquidad, oh Dios,
Y derriba en tu furor a los pueblos.
8 Mis huidas tú has contado;
Pon mis lágrimas en tu redoma;
¿No están ellas en tu libro?

9 Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare;
Esto sé, que Dios está por mí.

10 En Dios alabaré su palabra;
En Jehová su palabra alabaré.

11 En Dios he confiado; no temeré;
¿Qué puede hacerme el hombre?

12 Sobre mí, oh Dios, están tus votos;
Te tributaré alabanzas.

13 Porque has librado mi alma de la muerte,
Y mis pies de caída,
Para que ande delante de Dios
En la luz de los que viven.
SAN MATEO 6
Jesús y la oración
5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres;t de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta,t ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. 7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. 8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. 9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria,t por todos los siglos. Amén. 14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas

Seamos fieles a Dios hasta el fin. Que hay galardón de vida eterna

Apocalipsis Capítulo 2

1 Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto:

2 Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. 4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. 6 Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. 7 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

8 Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto:

9 Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. 10 No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. 11 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.