Dios es amor

Ama al Señor tu Dios de todo corazon, y con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

A todo aquel que cree en el poder de Dios le será dada la gracia de ver maravillas


strong>Santo evangelio según San Juan cap. 11:21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá...
...38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. 43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.

Primera apístola de Juan apóstol. 1:5

Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. 6 Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; 7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

Solos no podemos andar en luz. Porque somos de naturaleza humana. Déviles. Y en éste cuerpo de carne solo caemos en tinieblas, en tentaciones y en errores. Mas busquemos a Jesucristo. El nos amó primero. El nos limpia con Su sangre vertida en la cruz del calvario y nos dá la victoria sobre el pecado. Sin santidad nadie verá al Señor. Y pronto viene en gloria a buscar a los suyos. Seamos, pues, concientes de esto. Somos suyos por su grande misericordia y su inagotable amor. Busquemos al Señor, sígámoslo hasta el final, y el triunfo nos abrazará. El premio: Ver Su rostro, recibir la corona y vivir en la eternidad de los cielos. Dios nos ayude siempre. Amén.

El Señor te llama, con voz tierna, a seguirlo y ser parte de Su causa. La causa del reino de los cielos. La de la vida eterna


"... Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
Andando Jesús junto al mar de Galilea, vió a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.
Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.
Pasando de allí, vió a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes ; y los llamó. Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron..." S. Mateo; 4(1